Cryptodivisas vs. Bancos: Las ventajas de los sistemas financieros descentralizados

A pesar de las muchas críticas recibidas por Bitcoin y demás criptomonedas desde su creación en enero de 2009, hay que reconocerle como mínimo tres méritos, en primer lugar aportó una solución técnicamente imaginativa y bien planteada para la firma digital utilizando criptografía; en segundo lugar abrió la posibilidad de reformar por completo los cimientos del sistema financiero, en el que aún hoy en día de forma mayoritaria, el usuario delega la confianza en una entidad, generalmente un banco, que contando con una garantía pública de sus depósitos, conserva en sus sistemas informáticos toda la información sobre la cuenta y las transacciones de sus clientes.

En esencia hoy en día los bancos, son entidades conservadoras de información, más aún desde 2008 cuando nuevas regulaciones han producido un aumento exponencial de los requerimientos de información que los banco deben procesar, almacenar y comunicar.

Bitcoin en contraposición plantea que toda la información referente a las transacciones de un usuario sean conservadas en miles de ordenadores, “nodos”, distribuidos por el mundo, de manera que si la misma información, que es inmutable por diseño, aparece en una multiplicidad de “nodos”, esta es considerada verdadera, lo cierto es que el número de nodos de Bitcoin asciende hoy en dia a 11.124 y ningún país dispone de más del 24,05% de los nodos, es razonable asumir pues, que el consenso de los nodos es conceptualmente mucho más seguro que los sistemas informáticos de un banco en particular por buenos que estos sean.

El sistema de garantía de depósitos público, también requiere de algunas reflexiones, en primer lugar en la mayoría de países los llamados “fondos” de garantía de depósitos no disponen de los recursos financieros para hacer frente al eventual colapso de unos de sus bancos, por tanto, son en realidad “pólizas de seguro públicas”, esto es que el Estado puede con su garantía acudir al mercado financiero para endeudarse con el fin de recaudar el dinero necesario para que los impositores de un banco quebrado no pierdan sus ahorros.

La garantía pública, sigue siendo válida y apreciada en el mercado de capitales y por tanto, a corto plazo no parece razonable pensar que un Estado del primer mundo pierda su capacidad de acudir a los mercados para colocar su deuda, sin embargo la mayoría de los economistas coinciden en que a largo plazo las deudas públicas serán impagables.

El tercer mérito de Bitcoin, fue el de emitir una cantidad limitada y conocida de su moneda, que llegara a ser de 21 millones de unidades en el año 2140, con el fin de conservar el valor a largo plazo, a diferencia de los banco centrales públicos que no paran de emitir nueva moneda.

La valoración actual de Bitcoin tiene un componente muy especulativo, aunque sin duda ha demostrado que se puede emitir y conservar valor a largo plazo en un sistema privado descentralizado en contraposición al público centralizado que era el paradigma anterior.